Es muy común en nuestro medio tal actitud de algunos propietarios, quienes en lugar de contribuir al buen desarrollo de la asamblea hacen todo lo posible para que esta fracase.
Con este título el jurista colombiano Ramiro Serrano nos describe la situación que se presenta en las asambleas de propietarios en inmuebles sometidos al régimen de la propiedad horizontal.
Nos dice el colega Serrano que “algunos residentes y copropietarios con el fin de poder tener liderazgo, como si fuera normal, empiezan a denigrar y hasta injuriar a los miembros de los comités de administración (junta directiva para algunos), por la gestión realizada en el período anterior”. Es muy común en nuestro medio tal actitud de algunos propietarios, quienes en lugar de contribuir al buen desarrollo de la asamblea hacen todo lo posible para que esta fracase, no se logre tratar los temas de la agenda y no se logre elegir a una nueva directiva. Lo peor es que dan nuestras de unos conocimientos amplísimos de la ley de Copropiedad 21.442 y de otras materias y su fundamento es que conocen la ley y se la saben de memoria. En algunos casos dicen haber estado en las sesiones de discusión de la ley en la asamblea de diputados, y discuten el espíritu de la ley. Muchos de ellos se enteraron de la nueva ley cuando lo leyeron en los periódicos.
Como dice el colega Serrano, no escapa de esta realidad los administradores que solo saben criticar y denigrar la gestión de su colega anterior, dando a entender al igual que algunos propietarios (abogados entre ellos) que son el administrador perfecto.
Dice Serrano: “Todas estas acusaciones, señalamientos negativos e incluso injurias, solo causa daño a la copropiedad generando divisiones entre los residentes y los propietarios; afectando el desarrollo de la persona jurídica”.

Lo que pasa en Colombia como en Chile es más común de los parece en nuestro medio y en muchos otros países de América. Hay copropietarios que el ego y el deseo de figurar es tan grande, que entre más daños causen a la comunidad en donde viven, se sienten más felices. Y ahora con el sistema de quejas que permitirá la nueva Ley de Copropiedad han desbordado las funciones de esa dirección y el trabajo de los que tiene que resolver las quejas, que ya estamos ante un verdadero sunami de quejas.
He visto y me ha tocado contestar quejas en donde tres propietarios piden la inhabilitación del comité de administración y del administrador, sin considerar que esa comunidad tiene más de cien propietarios y ninguno se ha quejado y en otros casos en donde hay cuatrocientos setenta y cinco propietarios en donde las quejas representan solo el 0.00016% del total.
Olvidan esos propietarios que, si no están de acuerdo con la gestión que lleva a cabo el comité de administración o el administrador, lo correcto es participar en comités, involucrarse activamente en el desarrollo de la vida en comunidad y llegado el caso hacer uso de la convocatoria por derecho propio.
Lo interesante es que cuando esos que denigran llegan a ocupar cargos en la junta directiva hacen un papel deficiente y poco competitivo, su única excusa es que están tan ocupado en sus obligaciones diarias que no pueden atender las que corresponden a la copropiedad en donde la comunidad depositó la confianza para administrar los bienes comunes.
Lo que realmente debe ocurrir en una comunidad, es dejar los egos a un lado y darse cuenta de que lo que es fundamental es entender que esa comunidad es un barrio, su barrio, y que ese barrio será parte de su vida por muchos años y los mejores amigos de sus hijos serán los que conozcan en ese barrio y serán sus amigos de toda la vida.
Esta es una muy buena oportunidad para recapacitar y pensar en grande.
Autor: Ramiro Serrano Serrano – Este artículo obedece a la opinión del columnista.
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