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La convivencia en las comunidades en días de pandemia, una fábrica de quejas y conflictos

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DESDE FIESTAS CLANDESTINAS HASTA EJERCICIOS EN LAS TERRAZAS Administradores de Edificios cuentan que se disparó la conflictividad entre vecinos en los edificios. Los casos más recurrentes

Si un hogar es un mundo, un edificio de departamentos es una galaxia. Desde el año pasado, la presencia del Covid-19 impactó en los hábitos de las personas y, por consiguiente, en la convivencia al interior de las comunidades de edificios y también en las relaciones entre vecinos de inmuebles vecinos. Casi todo el tiempo en el departamento, con trabajo remoto, sin salir, infracciones a las medidas dispuestas para minimizar la cantidad de contagios, ruidos inéditos hasta la pre pandemia. Al cambio de las prácticas cotidianas hay que agregarle, como disparador de reclamos, el uso intensivo de todas las instalaciones y servicios de la comunidad y sus consecuentes desperfectos. Las administraciones de edificios y condominios no paran, desde abril de 2020, de recibir pedidos de soluciones.

Los que saltan a la vista son los reclamos por ruidos molestos, pero la diferencia de otros tiempos es que ahora se trata de sonidos fuertes, exagerados, que sobresaltan, que alteran el clima de los edificios, pero que antes del coronavirus habitualmente no se escuchaban.

ACENTUADAS POR LA PANDEMIA

Renato Deformes, presidente del Registro Nacional  de Administradores A. G., enumeró algunas de las situaciones más frecuentes que ha  disparado la pandemia en los edificios y, durante varios meses, acentuadas por el aislamiento social. “Los conflictos crecieron muchísimos y hay de toda naturaleza, no sólo entre residentes sino también entre vecinos de edificios vecinos a raíz de reuniones o fiestas o discusiones ruidosas entre parejas o entre padres e hijos. Junto con el coronavirus subió la curva de denuncias y nunca volvió a bajar. El grado de tolerancia de la gente bajó a cero”, contó el titular de la entidad gremial.

Otra empresa administradora de edificios, Maclaud SpA, detalló episodios de discordia protagonizados por vecinos. “La gran mayoría de los conflictos se da por ruidos molestos: mucha gente, al trabajar desde su casa se encuentra con que tiene vecinos y que hay niños en el edificio que juegan a la pelota adentro del departamento; personas que dan clases de gimnasia por Zoom y están a los gritos o zapatean el piso. En nuestro caso tuvimos que hacer cerrar terrazas de edificios con llave porque la gente iba a correr en ese espacio y molestaba a los pisos de abajo”, comentó a la vez que resaltó los reiterados problemas surgidos por el temor al contagio del virus y la falta de cuidados de algunas personas. “Hay quienes que no usan la mascarilla en los espacios comunes y nos llegan las denuncias por eso”, añadió.

En estos meses se han registrado hechos muy curiosos, con los que los administradores nunca se habían enfrentado. “En mi caso, he tenido que actuar frente a incendios que han ocurrido en departamentos; hechos que nunca habían sucedido”, señaló Deformes.

Además, estos meses, gracias al primer y segundo retiro del 10%, han sido propicios para las reparaciones hogareñas. Martillazos y taladros dan su concierto a cualquier hora del día, y sobre todo, a la mañana muy temprano o en el momento de la siesta. Esa actividad, que se multiplicó, también es motivo de quejas por parte de los residentes.

MAYOR USO, MÁS DETERIOROS

Asimismo, creció la necesidad de llamar a los maestros especialistas. “Por el uso permanente de las instalaciones, todo se rompe –destacó Deformes-Se tapan los ductos de aguas servidas, las alcantarillas, hay filtraciones frecuentes de agua y se inundan departamentos y otras partes de los edificios, los ascensores han aumentado exponencialmente las fallas. Ni hablar si falta energía o internet”.

El problema que enfrentan las administraciones en este contexto, según remarcó Deformes, es que no tienen poder de policías. “Las denuncias siempre caen en nosotros y a veces son cuestiones que deben resolver las autoridades, pero llamamos al 133 o al Plan Cuadrante y nadie se hace cargo. En ocasiones nos quedamos sin saber muy bien qué hacer. En algo podemos mediar, pero hay conflictos que nosotros no podemos resolver”, concluyó.

Lamentablemente, nadie se ha detenido un momento para darse cuenta que detrás de que todo opere lo más adecuadamente posible en cada edificio, hay un profesional denominado administrador que hace posible que ello ocurra pero al que, sin embargo, jamás le es reconocida la gestión que realiza. Según Deformes, un gesto de reconocimiento hacia el administrador, sería el premio suficiente para destacarlo en esta pandemia.

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