Inicio Noticias de Copropiedad Algo no huele bien…y es peligrosa. . .

Algo no huele bien…y es peligrosa. . .

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La tarea de recolectar las basuras de nuestros hogares es considerada una de las peores tareas, principalmente porque muy pocos asumen la labor como necesaria; no sólo por razones estéticas, sino particularmente riesgos sanitarios.

En Chile la realidad en este tema es poco clara, pues no hay legislación ni regulación al respecto, sólo escasas ideas, que difícilmente pueden concretarse a corto plazo.

A diario usted, también cada uno de los integrantes de su familia, sus amigos y compañeros de trabajo, sus vecinos del departamento de aquí o más allá, en fin, todos quienes habitamos este planeta, producimos 1, 2 kilos de basura. Una cifra que, al irse multiplicando, se convierte en miles y miles de toneladas de desechos, que en Chile no tienen destinos claros.

Vertederos, centros de acopio, terrenos de nadie, carreteras, patios traseros y orillas de ríos van convirtiéndose, así, en sitios que acumulan no sólo los desperdicios de toda la comunidad, sino también decenas de plagas y enfermedades muy difíciles de exterminar.

Sin embargo, a menor escala también hay problemas y riesgos, que de no ser resueltos pueden convertirse en tragedia.

Es lo que sucede en edificios y condominios. Lugares con una alta acumulación de basuras debido a las numerosas personas que los habitan y donde cada día, desfilan bolsas y similares con aquello que consideramos inservible y que olvidamos al instante.

Una actitud de indiferencia que debe cambiarse y no sólo por ideales ecológicos, sino particularmente sanitarios, pues un manejo de residuos sólidos erróneo implica serios problemas para la comunidad circundante.

La tarea, entonces, comienza en casa y no es sólo responsabilidad de quienes hacen de la recolección de basuras su trabajo, sino también de sus productores, o sea, nosotros.

BASURA DE MIEDO.

A la hora de conocer los riesgos, es necesario saber que la basura constituye el primer agente de peligro. Y esto, porque según los expertos, los diversos tipos de desechos que la componen (orgánicos, inorgánicos y vidrios) son por sí solos tremendamente contaminantes. En particular los materiales orgánicos, los cuales se descomponen fácilmente, generando los llamados “percolados” (líquidos que se producen en el período de descomposición y oxidación).Estos líquidos a su vez, producen ciertos vectores que atraen a los microorganismos causantes del mal olor y tras estos, parásitos y enfermedades socio – comunitarias, como el tifus y la hepatitis.

Pero, esta es nada más que la antesala de las moscas, las cucarachas y los ratones, para terminar con la llegada de perros y gatos. ¡Qué desfile!, ¿no?.

Por eso es tan importante interiorizarnos sobre la manera en que la basura se trabaja a nuestro alrededor, comenzando por poner atención a la forma en que se recolecta en nuestro edificio o condominio, mirando más allá del ducto en que a diario lanzamos los desperdicios o del contenedor que en las esquinas de nuestro condominio recibe bolsas y botellas.

Debemos acercarnos a los administradores, conocer si existe algún plan de manejo de residuos sólidos establecido y verificar que realmente sea eficiente y se cumpla. También averiguar sobre la existencia de equipos mínimos de recolección (guantes anti- corte, máscaras, botas de seguridad), los cuales marcan la diferencia para quienes están encargados de manejar nuestros desechos.

Pero por sobretodo, debemos saber si existen los lugares definidos de recepción de basuras, los que en un edificio deben ser una pieza, generalmente subterránea, que cumpla con normas de ventilación y medidas sanitarias óptimas, que impidan la contaminación hacia los departamentos.

En los condominios en extensión se debe contar con un sector alejado de las viviendas, con características similares a las de un edificio y por sobretodo, seguro y de difícil acceso para aquellos que nada tienen que ver con el trabajo de recolección.

Sin embargo, la atención principal está en nuestro propio hogar. Acá debemos verificar que al botar la basura no constituya riesgo para nadie, que la bolsa sea firme, que no escapen de ella con facilidad los productos que contiene y que si va con líquidos, estos estén en bolsas más pequeñas bien selladas. Con esto se evita no sólo el ensuciar el piso, sino también que el ducto o el contenedor se contaminen, convirtiéndose en focos de malos olores y riesgos para los habitantes del lugar.

REALIDAD LOCAL.

Nuestro país no se caracteriza precisamente por el manejo eficiente de residuos sólidos. No existe ninguna legislación al respecto y las medidas que intentan tomarse, han resultado, muchas veces, peor que aquello que intentaban solucionar. Un triste antecedente, pero, que ya no es sorpresa para nadie, pues el tema de los vertederos en Santiago, es sólo un punto más en este sucio juego de basuras y desperdicios, lo representan los juicios, algunos aún en curso contra la corrupción de aquellos que deben decidir sobre los servicios de operación de los residuos en los municipios de la RM.

Por eso es tan importante educar a nuestros jóvenes y niños en estas materias, porque así no solamente se potencia un cambio de actitud generacional, sino que se asegura un futuro menos propenso a enfermedades infecciosas y a plagas dañinas e incontrolables.

Esta educación es a todos los niveles y no ajena a quienes viven en copropiedad. Por el contrario, es una tarea por asimilar, hacerla propia y promoverla, principalmente porque en estos lugares no se está exento de problemas de contaminación y riesgos sanitarios.

Lo ideal es que, tanto el administrador, como la comunidad que habita, se hagan parte en la supervisión del tratamiento de residuos sólidos y también en las tareas de limpieza. Un acto vital que implica sanitización y desinfección profunda, no con productos comunes, sino con aquellos que realmente puedan terminar con las infecciones y los restos de basuras, de una manera eficaz.

Al respecto en Chile ya ha comenzado un incipiente proceso de educación, sobretodo en colegios y jardines infantiles que se refieren al manejo clasificado de los desechos, lo que tiene como objetivo lo se ha denominado “reciclaje” y que no es más que, desprenderse de nuestra basura clasificándola en desechos orgánicos, papeles y cartones, plásticos y vidrios para proceder a industrializarla, obteniendo provecho de ello y mejoras sustantivas para la sociedad. En la proliferación y apoyo estatal a estos procedimientos se centran las esperanzas de un país libre de plagas, de enfermedades y de contaminación, lo cual no impide que en el día de hoy todos asumamos un rol proactivo y no que dejemos la tarea en manos de aquellos que vendrán.

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